Menos masificación, destinos menos conocidos y experiencias más vinculadas al territorio. El *undertourism* empieza a ganar terreno entre los viajeros españoles y plantea un escenario en el que los guías de turismo pueden desempeñar un papel fundamental.
Durante los últimos años hemos hablado mucho de *overtourism* y de los efectos que provoca la concentración de visitantes en determinados destinos. Centros históricos saturados, largas colas para acceder a monumentos, playas abarrotadas o una enorme presión turística sobre determinados espacios forman parte de una realidad que afecta tanto a quienes viven en los destinos como a quienes los visitan.
Pero frente a esta situación comienza a consolidarse otra forma de viajar: el **undertourism**.
El concepto hace referencia a la elección de destinos menos frecuentados y alejados de los grandes circuitos turísticos. Pueblos, pequeñas ciudades, espacios naturales y territorios con un importante patrimonio histórico y cultural que tradicionalmente quedan fuera de las rutas más conocidas.
Y parece que esta tendencia responde a un cambio real en las preferencias de los viajeros.
Según recoge *El Español* a partir del estudio *Travel Trends* de Simon-Kucher, **el 63 % de los turistas españoles evita deliberadamente aquellos destinos que percibe como masificados**. Además, un 29 % llega a cancelar o modificar sus planes de viaje por problemas relacionados con la masificación.
Los datos citados por el mismo medio a partir de información de Skyscanner resultan igualmente significativos: **el 83 % de los españoles se muestra dispuesto a explorar destinos menos conocidos y seis de cada diez prefieren evitar las rutas turísticas tradicionales**.
Incluso empieza a cambiar el momento elegido para viajar. Un 40 % de los viajeros españoles se plantea evitar las semanas de mayor afluencia.
El viajero no busca únicamente menos gente. Busca también tranquilidad, autenticidad y una relación diferente con el lugar que visita.
¿Y qué significa todo esto para los guías de turismo?
Mucho.
Cuando dejamos atrás los grandes iconos turísticos, la interpretación del territorio adquiere todavía más importancia.
Un monumento mundialmente conocido puede presentarse al visitante incluso antes de que llegue al destino. Sin embargo, descubrir el patrimonio de una pequeña localidad, comprender una tradición, interpretar un paisaje cultural o conocer por qué determinado edificio, oficio, producto o acontecimiento resulta importante para una comunidad requiere conocimiento.
**Ahí el guía de turismo tiene mucho que aportar.**
El guía de Turismo puede transformar aquello que a simple vista parece un lugar desconocido en una experiencia con significado.
No se trata únicamente de mostrar patrimonio. Se trata de contextualizarlo, relacionarlo con su territorio, explicar su historia y acercar al visitante a la identidad de quienes viven allí.
El *undertourism* puede convertirse así en una oportunidad para desarrollar nuevas rutas culturales, históricas, gastronómicas, naturales, industriales o etnográficas y para poner en valor un patrimonio que muchas veces permanece fuera de los principales escaparates turísticos.
Del destino que todos conocen al territorio que merece ser descubierto
España ofrece unas condiciones especialmente interesantes para este modelo.
Mientras determinadas ciudades y zonas costeras reciben millones de visitantes, una parte importante del territorio español se enfrenta a una realidad completamente diferente: la pérdida de población y de actividad económica.
*El Español* recuerda que más de **3.400 municipios españoles se encuentran en riesgo de despoblación**, de acuerdo con datos de un informe de la Universidad de Zaragoza elaborado a partir del Informe Anual 2020 del Banco de España. La cifra representa aproximadamente el 42 % de los municipios españoles según los criterios utilizados en dicho análisis.
El turismo no constituye por sí solo una solución a la despoblación, pero puede contribuir a generar actividad económica complementaria en determinados territorios.
Una visita guiada no termina necesariamente cuando termina la explicación del guía. El visitante puede comer en un restaurante, comprar productos locales, entrar en un comercio, visitar un museo, contratar una actividad o alojarse en el municipio.
De esta manera, la actividad del guía forma parte de una cadena de valor que conecta turismo, patrimonio y economía local.
Redistribuir, no trasladar la masificación
Aquí aparece uno de los principales retos del *undertourism*.
No tendría sentido descubrir nuevos destinos para terminar reproduciendo en ellos los mismos problemas que precisamente intenta evitar esta tendencia.
El objetivo debería ser avanzar hacia una mejor distribución de los visitantes tanto geográficamente como a lo largo del año.
En este sentido, el *undertourism* también puede contribuir a la **desestacionalización turística**, favoreciendo que determinados destinos reciban visitantes fuera de los periodos tradicionales de mayor demanda.
Pero esa redistribución requiere planificación.
Los lugares menos conocidos también tienen límites. Su patrimonio, sus espacios naturales, sus infraestructuras y, sobre todo, sus comunidades locales deben formar parte de cualquier estrategia turística.
Y nuevamente encontramos aquí un ámbito en el que el conocimiento de los profesionales del turismo resulta imprescindible.
El guía como mediador entre el visitante y el territorio
Quizá uno de los aspectos más interesantes de esta nueva tendencia sea precisamente la evolución del papel del guía.
En los destinos menos transitados, el guía no es únicamente quien explica qué estamos viendo. Puede convertirse en un auténtico **mediador entre visitante, patrimonio y comunidad local**.
Su conocimiento permite diseñar recorridos adecuados, interpretar correctamente los espacios visitados, incorporar patrimonio menos conocido, transmitir pautas de respeto y ayudar al visitante a comprender que detrás de cada destino existe una comunidad que vive, trabaja y conserva ese territorio.
Esta labor resulta especialmente importante cuando hablamos de pequeños municipios o espacios naturales y patrimoniales sensibles.
El crecimiento turístico no debería medirse exclusivamente por el número de visitantes. También debería tenerse en cuenta la calidad de la experiencia, el impacto sobre el territorio y la capacidad del turismo para generar valor sin comprometer aquello que hace especial al destino.
Nuevos destinos, nuevas historias que contar
El *undertourism* plantea, en definitiva, una oportunidad para mirar el mapa turístico español desde otra perspectiva.
España cuenta con miles de pueblos, pequeñas ciudades y territorios con patrimonio histórico, cultural, natural, gastronómico e industrial capaces de ofrecer experiencias de enorme valor.
Muchos de ellos no necesitan convertirse en el próximo destino de moda.
Necesitan ser descubiertos de una manera responsable.
Para conseguirlo será fundamental la colaboración entre administraciones, destinos, asociaciones profesionales, empresas turísticas y comunidades locales. Y los **guías de turismo deben formar parte de esa conversación**.
Porque descentralizar el turismo no consiste simplemente en decirle al viajero que vaya a otro lugar.
Consiste en ofrecerle razones para descubrirlo, ayudarle a comprenderlo y conseguir que su visita contribuya positivamente al territorio.




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