Memoria viva de una ciudad que ha descubierto a miles de personas, cuenta entre su rico anecdotario haber sido bautizado por el Padre Ángel en el lavabo de su casa.
Fue en octubre de 1995. El Salón de Plenos municipal, donde dos jóvenes pensaban darse el «sí, quiero», era un amasijo de andamios. La alternativa era el Café Español, pero como tampoco podía ser, los hados del destino les tenían reservada una carambola irrepetible. «¿Os vale el Teatro Campoamor?», les preguntaron. Vaya si les valía. David Estévez se convertía así en un afortunado al casarse en el templo de los Premios Princesa de Asturias para contraer nupcias con su esposa, Noelia López, y con el Coro Universitario cantando con una centena de invitados en el Salón de Té. No lo sabía entonces, pero fue el prólogo perfecto para la vida dedicada a descifrar los misterios de la capital asturiana y de la región de este pionero guía turístico con un cuarto de siglo de trayectoria y cara visible del gremio por muchos años como portavoz de la Asociación Profesional de Informadores Turísticos de Asturias (Apit).
Estévez nació en Madrid en 1969, en Ciudad Lineal. Su infancia fue un mapa de ausencias paternas y mudanzas que cobró sentido décadas después. Con apenas siete años, la familia se trasladó a Galicia, donde su padre alquiló un hotel a la Diputación de Lugo, en Mondoñedo. El pequeño creció entre maletas y clientela, pero no fue hasta los 30 años cuando descubrió la verdad que había motivado aquella mudanza que a la postre encauzó su vida por la vía del turismo: su padre llevaba una doble vida y tenía una familia paralela en Madrid, con cinco hijos.
Con todo, esa mudanza a Galicia fue lo que propició que Estévez acabara estudiando Turismo en A Coruña con la idea de seguir el negocio hotelero familiar. Pero en 1987, durante unas prácticas en Santiago de Compostela, le picó lo que él llama «el veneno de guía». «Entre agencias, hoteles y guías, elegí lo que más chirriaba; y fue una maravilla», recuerda. Tras un paréntesis en Londres –donde trabajó de basurero y repartió mil periódicos diarios– y cumplir la mili en el cuartel de Santocildes en Astorga, el joven terminó afincándose en Oviedo por motivos familiares. Aquí se matriculó en Geografía e Historia en El Milán, buscando la profundidad que el carné de guía no le daba.
En su trayectoria, David ha sido el guía de miles de personas. A modo de ejemplo, ha subido al Naranco con Alicia Koplowitz en una visita blindada por el anonimato, porque quedó sin saber a quién le iba a enseñar la ciudad y la sorpresa saltó tras los cristales tintados de un coche de alta gama; ha discutido de Historia del Arte con Antonio Muñoz Molina en la girola de la Catedral y ha sorteado las «miradas por encima del hombro» de ministros y magnates.
Para David, sin embargo, el mayor orgullo es haber liderado visitas guiadas en los 78 concejos de Asturias, una hazaña que le permite «farolear» con conocimiento de causa sobre cada palmo de la tierrina. Ese manantial de conocimiento culminó en el libro «Leyendas e Historias singulares de Oviedo», un compendio de lo que él representa, un nodo entre el academicismo y la intrahistoria popular.
Hablando de intrahistorias, en sus páginas bien podría figurar su propio bautizo, una escena digna de una película de Berlanga. Al no estar sus padres casados durante el franquismo, ningún cura quería bautizarlos. Fue el Padre Ángel, amigo íntimo de su progenitor, quien terminó erradicando el pecado original del niño y sus dos hermanos en el lavabo del piso de Madrid. Años después, gracias a su mujer, David se reencontró con el fundador de Mensajeros de la Paz en FITUR y acabaron en una charla de varias horas.
Hoy, David contempla el sector con la preocupación del veterano. Defiende la necesidad de una legislación actualizada que reconozca la figura del guía frente al auge de los «free tours», un modelo que tacha sin ambages de «mendicidad del turismo» y recuerda el esfuerzo colectivo que se hizo durante la pandemia para que el Gobierno central no olvidara a los guías en las ayudas estatales.
Artículo a través de La Nueva España Oviedo




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